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Bio

Daniel Ruanova (Mexicali, Baja California, 1976) 

Es un artista de la frontera. Se autodenomina borderrat, una condición que no describe únicamente un lugar de procedencia, sino una manera de existir y producir desde una situación transfronteriza permanente.

Desde la década de los noventa desarrolla una práctica multidisciplinaria que parte de la pintura y se expande hacia la escultura, el ensamblaje, la instalación, la performance, la música noise, la investigación y la producción editorial. En su trabajo, la construcción y destrucción de la imagen funcionan como herramientas para cuestionar sistemas de autoridad, identidad, representación y poder. Sus obras operan frecuentemente como constructos: estructuras que pueden ser armadas, deformadas, intervenidas, destruidas o trasladadas de un contexto a otro.

Ruanova trabaja desde la tensión entre México y Estados Unidos, pero entiende la frontera menos como una línea geográfica que como un sistema cultural, político y simbólico que produce identidades, comportamientos y formas de pertenencia. A través de proyectos desarrollados durante décadas, ha explorado la genealogía, la migración, el nacionalismo, la identidad mexicana en Estados Unidos y las relaciones de poder que atraviesan la experiencia fronteriza. Su trabajo cuestiona las narrativas establecidas y busca producir situaciones en las que el espectador tenga que confrontar sus propios criterios sobre identidad, autoridad y representación.

Esta investigación ha dado origen a proyectos como The Fuck Off Project (T.F.O.P.), Heráldica para la Frontera Norte y Fake Truths, en los que la escultura, la gráfica, la pintura y la apropiación de lenguajes institucionales se convierten en mecanismos para intervenir y deformar los sistemas que pretenden ordenar la realidad. Estos proyectos continúan actualmente a través de una investigación editorial que reúne monografías sobre su propia producción y plantea el libro como otra extensión del espacio de trabajo y de la obra.

La dimensión performática y sonora de su práctica se ha desarrollado paralelamente a través de Ghost Magnet Roach Motel (GMRM), colectivo de punkformance y noise que transforma las tensiones y sonidos de la frontera México-Estados Unidos en un lenguaje audiovisual. De este proyecto surge TIJUANA NOISE MASHUP, una plataforma que reúne artistas, músicos, performers y productores de distintas procedencias en encuentros donde el sonido, el cuerpo, la imagen y la tecnología funcionan como materia artística. En estos proyectos, Ruanova desplaza la práctica artística fuera del espacio tradicional de exhibición para convertirla en una experiencia colectiva, temporal y situada.

Su trayectoria también incluye una relación prolongada con China. Durante tres años vivió y trabajó ahí junto con la artista Mely Barragán, con quien desarrolló TJINCHINA, un espacio independiente de arte concebido como plataforma de intercambio y producción transfronteriza. Su práctica ha mantenido desde entonces vínculos con artistas y espacios de Asia, Europa, Estados Unidos y México, además de haber presentado obra en Países Bajos, Rusia, Alemania, Polonia y España, entre otros países.

En años recientes, su trabajo ha comenzado a articularse también desde el Estudio Ruanova-Barragán, un espacio de producción, investigación, encuentro y colaboración que comparte con Mely Barragán. El estudio funciona como una extensión de su práctica: un lugar para producir obra, desarrollar proyectos, recibir artistas y públicos y generar espacios de intercambio alrededor de los procesos artísticos.

La obra de Ruanova no busca construir una imagen estable de la frontera ni ofrecer respuestas definitivas sobre ella. Su interés está en mantener abiertas sus contradicciones. Pintura, escultura, ruido, performance, investigación, publicaciones y proyectos colectivos forman parte de una misma práctica que utiliza la fricción como método y la frontera como condición crítica.

A lo largo de su trayectoria, Ruanova ha construido una obra que se mueve entre lo material y lo conceptual, entre la producción individual y la acción colectiva, entre la institución y su deformación. Su trabajo propone una política estética que no pretende dictar posiciones, sino generar las condiciones para que cada individuo tenga que confrontar aquello que da por establecido.

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